Leyendas y literatura.

Origen / Domesticación / Cronistas / Chaccu y Costumbres

No sólo los cronistas dan testimonio de la importancia histórica de los camélidos, también tenemos leyendas y mitos a lo largo de todo el Perú. Cuentan, por ejemplo, que las jarjachas, almas feas castigadas por haber cometido incesto o infidelidad, aparecen como llamas con varias cabezas, cabezas humanas o mitad mujer y mitad llama. Lo dice Javier Zapata en su libro Seres mágicos del Perú.


Otra leyenda ha sido recogida por Hernán Garrido Lecca en Vicuña de ocho patas. Que también la tenemos representada aquí:

Otro dato que mezcla leyenda e historia informa que en Jauja a la muerte de Atahualpa fueron enterradas las once mil llamas que cargaron el oro de su rescate.

En literatura, los camélidos han sido tomados por – o han inspirado a – escritores como Cota Carvallo y Óscar Colchado. Y han posibilitado la caracterización del paisaje andino como metáforas de marginación y pobreza. Dice César Vallejo:

“Yo soy el llama, a quien tan sólo alcanza
la necedad hostil a trasquilar
volutas de clarín,
volutas de clarín brillantes de asco
y bronceadas de un viejo yaraví.” (Huaco, 1918)

José María Arguedas en carta a Manuel Moreno Jimeno dice: “Soy, nuevamente, un recién llegado de la sierra; un estimable huanaco de las punas que debe tratar de demostrar, nuevamente, que es estimable”*

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* José María Arguedas. La letra inmortal de Roland Forgues

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